Una buena postura para un cuerpo en salud

La buena postura hace un buen cuerpo. Trata de respirar hondo mientras te arrastras con la cabeza hacia adelante o mirando hacia abajo, luego siéntate bien alto con los hombros hacia atrás y la cabeza mirando hacia adelante.

Siente cuán profundamente puedes respirar con la postura adecuada. La mayoría de las personas piensa que la mala postura simplemente se ve mal, pero hay muchos otros efectos secundarios negativos de las malas posturas

Al hechar los hombros hacia adelante y encorvarse, es más difícil respirar. Cuando las personas se sientan así durante ocho horas al día, el cuerpo no está recibiendo suficiente oxígeno.

Las células del cuerpo le dicen al cerebro que necesitan más oxígeno, por lo que la persona tiene que respirar más. Este círculo vicioso continúa porque las respiraciones no son lo suficientemente profundas como para satisfacer la necesidad de las células y la persona termina con un estado de hiperventilación subclínica en su cuerpo.

Esto puede presentarse como molestias y dolores generales que no son provocados por la actividad o el trauma, sino por los músculos del tórax agarrotados y dolor en los hombros.

Para contrarrestar este problema, la persona debe comenzar estirando los músculos del tórax y fortalecer los músculos de la parte media de la espalda. Concéntrate en sentarte en una buena postura y respira con la barriga, no con el pecho.

Ser capaz de hacer respiraciones profundas permite que el cuerpo reciba más oxígeno en los tejidos necesarios, lo que ayuda a prevenir el dolor crónico. Ayuda a crear relajación en los músculos y mantiene el cuerpo en un estado normal.

Podéis comprobar en familia qué tal es vuestra postura, poniendo a cada uno de perfil frente a un espejo de cuerpo entero. Luego, imagina una línea que vaya desde la oreja, el hombro, la cadera, la rodilla hasta el tobillo. Si no están en línea recta, entonces la postura no es correcta y hay tensiones en el cuerpo en ciertas áreas.